Insultos raciales en el ámbito laboral: entiéndelo para no cometer este error

¿Alguna vez has oído hablar de insultos raciales? Afortunadamente, la diversidad es un concepto cada vez más adoptado entre las empresas, haciendo del lugar de trabajo un lugar que reúne a diferentes tipos de empleados.

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Pero, si bien esto es algo bueno –ya que garantiza una mayor pluralidad de ideas y puntos de vista sobre diferentes tipos de temas–, se debe prestar atención a algunos comportamientos dañinos que eventualmente pueden surgir.

Si bien reunir a empleados de diferentes razas, creencias y experiencias –tanto sociales como culturales– ha resultado extremadamente positivo en la gran mayoría de las empresas, aún es necesario prestar atención a las situaciones de prejuicio y discriminación. Y el insulto racial es uno de los principales.

Y vamos a hablar de los insultos raciales en el lugar de trabajo. El contenido de hoy cubrirá los siguientes temas:

  • ¿Qué es el insulto racial?
  • ¿Cuál es la diferencia entre insulto racial y racismo?
  • Cómo identificar y actuar en casos de insultos raciales y racismo en el lugar de trabajo
  • El papel de la dirección en los casos de insulto racial
  • Conclusión

¿Qué es el insulto racial?

El insulto racial, que se considera un delito contra el honor de la víctima, consiste en ofender la dignidad de una persona, utilizando factores relacionados con la raza o el color de la víctima. 

Si bien el racismo tiene un carácter más amplio, el insulto racial se dirige a una persona específica, donde, a través de insultos verbales, el agresor pretende menospreciar a la víctima.

Esto incluye apodos, “chistes” malos e insultos racistas.

Otro punto importante es que, contrariamente a lo que la mayoría de la gente piensa, el insulto racial va más allá de las ofensas relacionadas con el color.

El delito de insulto racial abarca todas y cada una de las ofensas a la dignidad de una persona basadas en elementos como la raza, el color, el origen étnico, la religión, la discapacidad e incluso la edad.

¿Cuál es la diferencia entre insulto racial y racismo?

Por mucho que parezcan similares, existen diferencias entre ambos casos, como por ejemplo:

La dirección del delito.

Mientras que en el racismo la discriminación individual está dirigida a todo un grupo social por cuestiones raciales -como las personas negras, por ejemplo-, el insulto es la discriminación a través de palabras y/o actitudes dirigidas a un individuo en función de su color o etnia.

La manifestación de la víctima.

En los casos de insulto racial, para que los hechos que rodearon el delito sean correctamente investigados es necesario que la víctima se pronuncie. En los casos de racismo, la investigación del delito puede realizarse con o sin declaración de la víctima. 

La gravedad de cada

Si bien ambos casos son situaciones graves, existe una diferencia entre ambas situaciones, afectando la forma en que la sociedad juzga a cada una.

Mientras que el insulto racial consiste en un delito contra el honor de un individuo, el racismo es mucho más grave, ya que daña la integridad y busca inhibir los derechos de toda una raza.

Cómo identificar y actuar en casos de insultos raciales y racismo en el lugar de trabajo

Como se indicó anteriormente, cualquier postura que ofenda a alguien por su raza, color, origen étnico, religión, discapacidad o edad puede considerarse un comportamiento racialmente insultante.

Por muy poco importantes que parezcan las situaciones, este es un tema que siempre debe tomarse en serio.

Aunque todavía hay defensores de esta práctica, las “bromas” prejuiciosas –ya sean sobre raza, sexualidad, género o clase social– ya no deberían tener espacio en la vida de los empleados, y mucho menos en el lugar de trabajo.

Por tanto, combatir este tipo de conductas es una de las principales acciones para reducir la incidencia de este tipo de delitos.

En los casos en que esto ocurre, lo ideal es reunir pruebas –que pueden ser fotografías, audios, videos, huellas de conversaciones, testigos– y, a partir de ahí, contactar a la Comisaría para presentar una denuncia policial.

Otra opción que pueden hacer los empleados que enfrentan esta situación es, después de reunir esta evidencia, buscar a los gerentes responsables e informarles de toda la situación.

Si este líder tiene una gestión correcta ofrecerá todo el apoyo necesario para que se tomen todas las medidas adecuadas.

El papel de la dirección en los casos de insulto racial

En primer lugar, el papel de una buena gestión es adoptar prácticas que inhiban todo tipo de posturas de este tipo.

Además, la dirección debe crear un ambiente seguro, donde los empleados se sientan cómodos para recurrir a este tipo de decisiones si es necesario.

En casos y situaciones que involucran delitos como insultos raciales y/o racismo, es esencial que los gerentes adopten la postura correcta para abordar el incidente de la mejor manera posible.

Y, además de remitir el caso a las autoridades, se deberá realizar una investigación interna.

Tras la debida investigación de los hechos, si efectivamente se comprueba que se ha cometido el delito de injuria, racismo o prejuicio de cualquier naturaleza, corresponde a los gestores acoger a la víctima/víctimas, ofreciéndole toda la asistencia necesaria en un momento tan difícil.

Además, también se deben tomar medidas legales. Después de todo, al igual que el racismo, el insulto racial también es un delito. Por tanto, el agresor debe responder ante la justicia por sus actos.

Acciones que ayudan a prevenir casos de insulto racial

Para garantizar el bienestar y la integridad de todos los empleados, la empresa puede tomar algunas acciones que ayuden a frenar este tipo de comportamiento. Para lograrlo es importante que exista:

– políticas internas sobre la postura y el comportamiento de los empleados;
– formación frecuente sobre diversidad y prejuicios;
– un equipo de recursos humanos útil y preparado para afrontar estas situaciones de la mejor manera posible.

Estas son sólo algunas de las actitudes que debe adoptar la empresa, con el objetivo de inhibir cualquier tipo de actitud prejuiciosa en el entorno laboral. De esta forma todos trabajaremos con mayor seguridad y tranquilidad.

Conclusión

Ya sea a nivel personal o profesional, la lucha contra cualquier tipo de discriminación o prejuicio debe ser constante.

De esta forma, además de contribuir a una sociedad más justa y libre de cualquier tipo de opresión, esta práctica sirve para educar a las generaciones futuras sobre la importancia de combatir una práctica tan nociva y nociva como estas.

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